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¿Te cuesta salir de la cama? Estírate y energízate

 

Hay pocas cosas más simples y placenteras que estirarse en la mañana. El placer posterior que sientes se debe a que los músculos liberan tensión acumulada durante el sueño, se oxigenan y eliminan toxinas, y también se reequilibra la energía y la circulación del cuerpo. 

La práctica de los estiramientos corporales y los ejercicios de respiración antes de salir de la cama permiten calentar tu cuerpo, aumentar tu energía vital, enfocar tu mente y elevar tu vibración. Además, comenzar el día de forma positiva es una de las elecciones que te alinearán con el cumplimiento de tus metas y propósitos.

Aquí te dejamos 4 posturas de yoga para practicar cada mañana.

 

  1. El “gato encrespado”

Esta secuencia se llama “gato-vaca” porque imita las poses de este animal. Apoya las rodillas en el piso al ancho de tus caderas y las manos al ancho de tus hombros. Inhala profundamente mientras llevas la cabeza, el pecho y el coxis hacia arriba y dejas caer el vientre. Al exhalar, redondea la columna y deja caer la cabeza y la cola hacia abajo. Repite estos movimientos cuantas veces quieras para entrar en calor toda tu columna vertebral.

 

  1. El niño

Abre tus rodillas al ancho de caderas, juntar los dedos de los pies y llevar la cola sobre tus talones. Exhala todo el aire, relaja el pecho y la frente sobre la cama. Puedes quedarte en esta postura varios minutos, inhalando y exhalando profundamente. Cada vez que liberes el aire, visualiza que tus preocupaciones se disuelven.

 

  1. Estiramientos laterales

Extiende la pierna derecha y flexiona la pierna izquierda. Lleva tu brazo izquierdo extendido por encima de tu cabeza, como si quisieras tocar tu pie derecho. Inhala y exhala un par de vueltas en esta posición y luego haz lo mismo hacia el otro lado. Disfruta el calentamiento que se genera en tu cuerpo.

 

  1. Relajación

En esta postura, intenta que toda tu espalda se encuentre bien apoyada sobre la cama. Deja tus brazos al costado de tu cuerpo, con las palmas de tus manos abiertas y apuntando hacia arriba: un símbolo de recibir la energía divina. Puedes cruzar las piernas, relajar tus hombros y focalizar toda tu atención en tu respiración.