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¿Qué se siente al flotar?

 

Si andas buscando ese tan anhelado “reseteo” alejado de toda la vorágine tan característica de fin de año, podrías querer considerar flotar para relajarte. Pero, ¿cómo se siente hacerlo?

Lo primero que debes sabes es que el agua de las cámaras tiene grandes cantidades de sales epsom, que la hacen tan propicia para la flotación como la del Mar Muerto, permitiendo que la persona flote sin esfuerzo. 

Es imposible hundirse y en cuanto comienzas a hacerlo, los músculos empiezan a relajarse y la tensión desaparece: la gravedad desaparece y el cerebro se calma, ya que ya no tiene que calcular la posición en el espacio.

El hecho de no poder ver ni oír nada tiene un efecto similar sobre la mente. De hecho, hay algunos que aseguran que hay un momento en el que el cuerpo parece desaparecer y queda sólo la mente y la consciencia. 

Con esto, explican los expertos, se consigue entrar en lo que se denomina estado Alpha, que es un sentimiento de relajación que experimentamos en momentos de paz y tranquilidad.

Además, el ambiente en la cámara intensifica la experiencia, pues el aire es cálido y el agua tiene la temperatura de la piel (35 grados) por lo que después de un rato apenas eres consciente de tu cuerpo. Pasas a un estado similar al que se alcanza mediante meditación, lo cual puede estimular el sistema inmunitario y optimizar la autocuración.